Datos biográficos de Joseph Lancaster

25 /11/ 1778: Londres – 24/10/1838: New York.

A Lancaster le tocó vivir en la Inglaterra en vías de industrialización, en donde había una fuerte masa inculta y sin posibilidad alguna de alcanzar algún tipo mínimo de educación. El padre de Lancaster era un artesano que nunca logró tener una situación económica estable, lo que impulsó al hijo a interesarse porla   como una forma de obtener un mejor lugar en la lucha por la vida.

A los 19 años, el 1 de enero de 1778, abre en Londres una escuela para niños desvalidos, en el barrio Southwark, el más pobre de la ciudad y anuncia que enseñará a leer, a contar y a escribir por la mitad del precio que cobraban las otras escuelas, pero ni aun así tuvo suficientes alumnos como para solventar los gastos.

• Decidió bajar los costos eliminando los insumos más onerosos:
• Cambió el papel por arena;
• Las plumas por los dedos de los alumnos o, simplemente, con un
palito ellos escribían en la mesa de arena.
• Sustituye a varios maestros por uno solo, empleando a alumnos
monitores.

En 1800 su método daba que hablar en todo Londres y Lancaster decide hablar con los notables de Londres a fin de obtener ayuda y poder dar enseñanza gratuita a los pobres. El joven educador logra atraer la atención de dosbenefactores de la nobleza, Lord Sommerville y del duque de Bedford, quienes apoyan económicamente a una naciente sociedad para la educación de los niños pobres.

Lancaster era miembro de la Sociedad de Amigos, nombre original de los
cuáqueros. Hacemos presente al lector que en el siglo XVIII la educación inglesa consistía en instituciones privadas de larga data que atendían a los más privilegiados, a los que se daba una educación de alta calidad. Algunos ciudadanos privados ofrecían también cursos para los alumnos que pudiesen pagar, sin embargo, la educación primaria estatal era deprimente en medios y recursos.

Lancaster y América Latina

Escuchemos la versión que nos ha dejado Andrés Bello del contacto inicial entre Simón Bolívar y Lancaster en la casa de Francisco Miranda, en Londres, 1810: «En 1810 Bolívar estuvo en Londres, vio a Joseph Lancaster y visitó suescuela, prometiendo el envío de dos jóvenes de caracas para  que aprendieran el sistema bajo la tutela directa de su fundador”. Bolívar tenía igual preocupación por la educación que otros próceres de los nacientes países, por que podemos decir y como demostraremos, que la enseñanza era un problema común y de extraordinaria importancia para ellos.

Pasaron largos años, hasta que el 6 de marzo de 1823 escribe una carta a Simón Bolívar proponiéndole implementar su método en Latinoamérica.
En 1824, mediante una invitación que se le formulara la municipalidad, Lancaster viajó a Caracas por mediación de Bolívar.

Lancaster observó con gran sorpresa e interés que en la Constitución de 1821 de Colombia se consagraba el uso en las escuelas del Estado del llamado método de enseñanza mutua o Sistema de Lancaster. Ese mismo año se fundó la Escuela de Enseñanza Mutua, bajo la dirección del propio inventor del método.

Bolívar nunca olvidó a Lancaster ni dejó de alabar el método que había visto rendir sus frutos en Londres. Bolívar, pese a su ingente obra de militar y político que ocupaba casi todo su tiempo, tuvo algunos momentos para reflexionar sobre la educación de nuestra América.

No todos fueron aplausos para Lancaster en Cuba; uno de los primeros filósofos de la educación de América, José De la Luz y Caballero (1800-1862), se opuso al método que ya imperaba en las escuelas cubanas, porque “consideraba queese método no atendía a la educación del carácter y el niño   maestro. De la Luz propone sustituirlo por el método
explicativo, la observación y el experimento”.

La única dificultad seria que vivió Lancaster en Hispano-américa se debió a la exigencia de la municipalidad de Caracas de incluir en las escuelas de
enseñanza mutua la Fe Católica, que el pedagogo como buen cuáquero, se negó
a cumplir; originándose una confrontación tanto con la Iglesia Católica como con
las autoridades edilicias.
Los cuáqueros constituyen una secta fundada en Inglaterra por Jorge Fox
(1624-1691), alrededor del año 1643. Su fe es simple, pues se basa en el
pacifismo, la lectura bíblica y la oración en silencio. Conforme a la
narración histórica, cuando Fox fue llevado a un tribunal por sus creencias
le habría dicho al juez “quake”, es decir, tiembla ante la palabra de Dios.
Para la fe cuáquera estaba prohibido el maltrato de los menores, a diferencia de
la secular costumbre en Hispanoamérica de aplicar el castigo físico a los
alumnos. Esto ahondaba las suspicacias en contra del método, que se
consideraba muy cercano a la línea protestante en lo religioso y por la lectura
pública y privada de La Biblia. Siglos de adoctrinamiento católico no podían
menos de dejar huellas en el sentimiento nacional.
Entre las ideas no cumplidas de Lancaster estaba su deseo de crear en Colombia
un jardín botánico, un laboratorio de ciencias físicas y una biblioteca, anexa a
una imprenta para editar textos escolares, pero las penurias del gobierno local le
impidieron concretar sus anhelos.

Toda la fe que había puesto Lancaster en su proyecto americano se derrumbaba,
así que cuando Bolívar regresó a caracas en enero de 1827, en lugar de
encontrar un sistema educacional en plena marcha, se encontró con uno que
tambaleaba por falta de recursos.
Más allá del sueño de Bolívar, la obra de Lancaster ha sido de enorme magnitud
y su método empleado en España, Colombia, Chile, Perú, Brasil, Estados
Unidos, México, –donde perduró hasta el siglo XIX- Uruguay, Rusia y Ecuador.
Es notorio que durante muchos años el único texto de pedagogía conocido en
Uruguay fue una traducción del Tratado de enseñanza lancasteriana,
traducido de la versión inglesa, obra que se distribuiría entre los educadores del
continente. En Uruguay la llamada época lancasteriana se extiende desde
1821 hasta 1868.
El método de enseñanza mutua fue bien recibido en América de habla hispana,
pero sus preconizadores eran vistos con desconfianza, toda vez que eran a la
vez divulgadores de la Biblia, lo cual estaba prohibido por el Vaticano, pues
condenaba la traducción de esta a los idiomas vernáculos.
El papa Gregorio XVI, llevado por la doctrina que prohibía la lectura de la Biblia,
en 1844 condenó a las sociedades bíblicas por considerar que animaban a fieles
e infieles a leer el libro sagrado sin ninguna guía espiritual.
Posteriormente, el papa Pío IX emite la encíclica qui pluribus en el año 1846; y
en lenguaje especialmente agresivo ataca a esas sociedades por
considerarlas muy astutas y porque rechaza “… las horribles infecciones de
todos aquellos volúmenes y opúsculos que llegan de todas partes y
enseñan a pecar…; contra las doctrinas pestilentes, el montón de
errores…la desenfrenada libertad de pensar, de hablar, de escribir…y
contra las perversas enseñanzas, sobre todo de Filosofía, que engañan y
corrompen miserablemente a la juventud, suministrándoles hiel de dragón
en el cáliz de Babilonia” (citado por Alighiero, 1992, tomo 1: 458).
El mismo papa, en 1849, a petición de los curas de América del Sur, renueva su
ataque contra las sociedades bíblicas y solicita que el clero vele en las escuelas
tanto públicas como privadas para que la enseñanza esté conforme con la
doctrina Católica.
Como se aprecia, la iglesia católica veía con preocupación que las enseñanzas
de los protestantes invadieran la América Hispana y que los herejes (¿….?)
lograsen apoderarse de las almas y mentes de sus habitantes, poniendo en
peligro la hegemonía Católica en el continente.
Además, la iglesia no veía con agrado a los divulgadores de la Didáctica de
Lancaster por su condición de protestante y no por el método pedagógico en
sí; y porque además, los protestantes estaban invadiendo un área de la
sociedad -la educación- que había sido un monopolio de ella. Era predecible que
surgieran problemas que subterráneamente impidieron la mayor divulgación de
la nueva enseñanza en el continente y que apagarían la dinámica del método en
toda América Hispana. 

Lancaster, como afirmamos, cercano a los 60 años, vuelve a los Estados Unidos,
donde su trabajo anterior había sido muy apreciado; inclusive, por el Congreso
de la joven nación. Estando en Nueva York muere a consecuencia de las heridas
que sufrió al ser atropellado por un carro tirado por caballos, dejando sus nuevos
proyectos educativos sin realizar. Hasta su último día de vida estuvo preocupado
por la educación de los niños y por esa razón deberían existir recordatorios de
su obra en los países que le debieron tanta ayuda.
Síntesis de la visión lancasterina:
Docente: Se proponía enseñar a leer, escribir y contar con el método de
enseñanza mutua, que consistía en que los alumnos aprendían entre sí. Se
dividían en grupos de acuerdo a sus edades, tenían un monitor encargado de
transmitir los conocimientos y este, a su vez, tenía un monitor general.
Estudiante: La enseñanza mutua tuvo éxito en los grados inferiores, pues el
niño está dispuesto a colaborar a sus compañeros; y los demás están en
condiciones de aprender todo lo que puedan de los demás niños, de su misma
edad o más grandecitos.
El sistema no tuvo éxito en los grados superiores. Le dedico mucha importancia
a la enseñanza de la doctrina cristiana y la enseñó de igual manera que la lectura.
Contexto social: Fundó la primera escuela con la idea de brindar educación a
niños de escasos recursos, su propósito era enseñar a leer, escribir y contar.
En 1826 se ordenó la primera escuela Lancasteriana, regida por tres niveles: La
enseñanza de lecto-escritura, la enseñanza normal que formaría profesores y las
asignaturas de nivel superior (dibujo y matemáticas).
Aspectos importantes: Tanto fue el prestigio de las escuelas Lancasterianas,
que el gobierno le confirmó la dirección de las institución primaria en todo México.
Lancaster fue el primero en formular programas para la formación de profesores
UNIVERSIDAD DE HARVARD Y JOSEPH LANCASTER
En el 2013, en ocasión de los 230 años del natalicio de Joseph Lancaster,
la prestigiosa Universidad de Harvard emplea una nueva forma de
enseñanza mutua: sus estudiantes de más excelencia académica
enseñarán a sus compañeros, en la fórmula creada por Lancaster, pero por
supuesto modernizada. Las experiencias previas en esa universidad
realizadas demostraron la efectividad de la metodología y seguramente se
implementará en muchas otras instituciones educacionales, aprovechando
las tecnologías computacionales y comunicacionales que tanto agradan a
los jóvenes estudiantes.

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